Quería hacerles llegar solamente una pequeña experiencia personal, aunque a este mensaje lo debiera titular "abriendo cabezas" en especial, la mía.
En ocasión de charlar sobre el tema con la compañera Alicia Irigoin de nuestro grupo, yo le planteaba la imposibilidad de rehabilitar a nadie si no se lo "transplanta" de familia o de entorno social, considerando los resultados y la experiencia al respecto, y Alicia, que tiene experiencia como docente con menores de conducta difícil, me decía que eso es una tarea imposible, porque los menores infractores que pertenecen a lo se llama "contexto crítico" aman a su familia, en especial a sus madres, y desconocen otra forma de relacionamiento que la que han recibido siempre. Es por ello que siempre volverán a su familia, a su entorno social, nunca pierden vinculo con ellos y en definitiva, es como retomar su vida anterior a la rehabilitación, con todas las consecuencias que ello supone.
De allí que la reflexión obvia fue, que el método o el programa que se emplee, deberá siempre contemplar el entorno familiar y social y los programas deberán apuntar a resocializar el conjunto familiar para lograr la contención inicial a fin de evitar de futuro que el menor realice actividades delictivas.
Fue entonces que me informé de un programa del Ministerio del Interior que se lleva a cabo en el departamento de Salto, en la localidad de Villa Constitución, llamado "Tacuabé" en el cual 20 personas procesadas por delitos y seleccionadas especialmente, conviven con sus familias, en casas preparadas especialmente, e interactúan además con todos los actores sociales del lugar y en especial la escuela, liceo, etc. como una forma de integración de estas personas. Habrá que estar a los resultados que se obtengan teniendo en cuenta que no en cualquier sitio ni con cualquier procesado se puede llevar a cabo.